El niño ha hecho caca en el retrete

El niño ha venido del cole y en su libreta la profesora nos escribe que hoy, por primera vez, ha pedido ir al cuarto de baño y ha hecho caca en el retrete. El niño tiene dos años y medio y alguien me dirá que ya era hora, pero lo cierto es que el hecho es de suma relevancia y que en consecuencia los padres le hemos felicitado con mucho aparato. Ante tanta fiesta, el niño nos mira sonriendo con un desconcierto evidente.

El tema de las cacas es importantísimo, qué duda cabe, pero hasta ahora el niño se lo ha tomado como un juego sin pies ni cabeza. Generalmente cuando nos pedía ir al cuarto de baño ya se había hecho caca en el pañal, con lo que podemos concluir que había un desajuste secuencial que al niño le impedía adecuar el momento de la deposición con el de su solicitud. En cambio, las noticias de su reciente hazaña en el cole nos hacen sospechar que el chaval puede estar ya en el camino del entendimiento intestinal. Pero es complicadísimo explicar al niño cuál es el propósito del retrete y por qué hay que acudir a él antes y no después de hacer caca. Que ahora el niño haya pedido hacerlo en su tiempo y forma puede ser producto de la más pura casualidad.

Como en tantas cosas relativas a la paternidad, supongo que hay un misterioso día en el que el niño entiende los fundamentos de la situación y asimila los mecanismos de funcionamiento sin que nosotros sepamos por qué. En nuestro caso, podemos decir que ese día aún no ha llegado puesto que, cuando le hemos hecho fiestas por su deposición correcta, el niño sonreía maravillado pero no tenía la menor idea del motivo del jolgorio. Es de esperar que toda esta celebración sea un incentivo para que vuelva a pedir hacer caca en su momento, pero todavía quedan muchos días para que comprenda de qué va el asunto.

Y esto nos lleva al gran misterio de la paternidad, que es un proceso mediante el cual vamos pasando estaciones sin saber muy bien cómo, y en este desconcierto continuo el niño va comprendiendo cosas sin que nosotros sepamos por qué, y, mientras tanto, nos mira como si todo fuera sencillísimo. O sea, que el niño entiende las cosas a medida en que nosotros las vamos entendiendo peor, en lo que sería un trasvase de conocimiento de padres a hijos (los niños reciben conocimiento mientras nosotros lo perdemos). Por ello, este mundo de los niños creciendo nos deja boquiabiertos y constituye una de las cosas más interesantes y emotivas que nos podemos encontrar en la vida.

Sin embargo, hay gente que opina que los niños son un coñazo, y existen determinados ciudadanos que hacen lo posible para no estar en casa cuando su hijo está mutando y convirtiéndose en un pequeño adulto impresionante. Los que se aburren con sus propios hijos y piensan que este proceso del aprendizaje infantil es una cosa sin ningún interés son aquellas personas que en pura lógica prefieren hacer cualquier otra cosa en vez de estar con sus hijos, incluyendo actividades como el puenting, el spining o los cruceros multitudinarios con barra libre y concurso de lambada. Uno tiene su opinión sobre estas personas pero me van a permitir ustedes que, en aras del buen gusto, uno se mantenga en un elocuente silencio.

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Publicado por

Pedro Gumuzio

Escritor. Coautor del libro "Tambor, el mundo según Gonzalo Artiach" (Plataforma Editorial, 2010) y autor de la novela "La herramienta comercial" (Ed. Top Performers, 2011)

2 comentarios en “El niño ha hecho caca en el retrete”

  1. Mi más sincera enhorabuena y reconocimiento ante semejante logro. Al final llega el día en que esas pequeñas fábricas de heces empiezan a ser un producto terminado. Y además, en el excel de gastos para la temporada 2013-2014, es posible que la partida de pañales pueda verse disminuida lo que, indudablemente, redondea el éxito.
    Eso sí, ya se encargará el lobby juguetero de introducir nuevos e innecesarios conceptos en los que aumentar gastos en el citado excel.
    Fuerte abrazo!

    1. Amigo Monchista: ciertamente es un alivio ver cómo una producción fecal de tal magnitud empieza ya a enfilar el camino de las canalizaciones municipales. Pero lamentablemente hay otro niño que por razones de edad sigue depositando residuos en su receptáculo de celulosa. Gracias por el comentario y espero no deberle dinero a usted, porque su nombre me suena y no sé de qué. Un abrazo

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