La música ecológica

El músico español Nacho Canut, componente del dúo Fangoria y antiguo miembro del famosísimo grupo Alaska y Dinarama, es un artista de gran éxito que ha sabido perdurar en primera línea de la escena musical durante más de tres décadas. Recientemente, Canut ha intervenido en un programa de la cadena 40 TV en el que se le preguntaba sobre sus canciones favoritas, y entre otras cosas ha dicho que la música tecno es moralmente superior al resto de estilos musicales. Esa superioridad reside, según el señor Canut, en que la música tradicional está creada e interpretada utilizando instrumentos como el piano o la guitarra, que están confeccionados con madera procedente de los árboles, y que eso es una aberración ecológica intolerable. En cambio, y siempre según opiniones del señor Canut, la música tecno ha sido creada con un ordenador, y en consecuencia la creación musical computerizada no participa del proceso de devastación ecológica de la tala de árboles en todo el mundo. “Cuantos menos seres humanos participemos en la creación musical, y más utilicemos los ordenadores, mejor para el planeta”, dice Canut.

Desde un punto de vista artístico, no podemos contraponer un estilo musical sobre otro porque todos tienen un valor determinado para cada cual. Es perfectamente lícito que a Canut le gusten grupos de música sintética como Kraftwerk o Depeche Mode. Lo que es más arbitrario es ese criterio moral que esgrime el señor Canut. Evidentemente, las guitarras y los pianos están hechos de madera, pero la madera es un material cuyo uso prudente puede ser perfectamente sostenible, como se dice ahora, gracias a las dinámicas de repoblación forestal. Sin embargo, no sabemos si el señor Canut ha reflexionado sobre el origen físico de los componentes de un ordenador: el silicio, el cobre y el plástico son materiales de origen diverso y de reciclaje variopinto. Además, los procesos de confección de un ordenador están plagados de prácticas ecológicamente dudosas, como el consumo masivo de combustibles fósiles, y parece ser que en la fabricación de chips y placas se utilizan mas de mil sustancias químicas, algunas tan poco saludables para el hombre o para la atmósfera como el bromo, el flúor, el  plomo, el cadmio, el mercurio, el arsénico o el benceno. Además, el proceso de montaje en serie de un ordenador es una actividad mecanizada y masiva que se lleva a cabo en fábricas situadas en lugares del mundo en donde es muy posible que las condiciones laborales sean mejorables, por decirlo de alguna manera.

Los ordenadores son herramientas fabulosas cuya preponderancia en todos los órdenes de la vida no admite discusión. Ahora bien: parece que ensalzar los ordenadores sobre los instrumentos musicales tradicionales por razones morales o ecológicas no parece que sea una cosa ajustada a la lógica de la realidad. Por lo visto, este señor Canut  ha emitido una opinión que alguien podría calificar como superficial y que podría responder exclusivamente a la política de adopción de posturas líricas pase lo que pase, una política que en determinados sectores es la única que impera; también puede ser que Canut se haya expresado mal y que defienda los ordenadores por su practicidad, cosa perfectamente lógica, sobre todo si tenemos en cuenta el hecho de que para poder sacar algún rendimiento musical de una guitarra o un piano hay que saber tocarlos.

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Publicado por

Pedro Gumuzio

Escritor. Coautor del libro "Tambor, el mundo según Gonzalo Artiach" (Plataforma Editorial, 2010) y autor de la novela "La herramienta comercial" (Ed. Top Performers, 2011)

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