Rubalcaba, en un mal momento

El PSOE es un partido político a la baja, y el señor Pérez Rubalcaba ha perdido su aspecto de hombre temible y poderoso. El maquiavelismo de Rubalcaba, su manera de estar sin que se le viera, su control estricto y silencioso de las fuerzas policiales y su permeabilidad con los medios de comunicación han estado presentes en la vida política durante los últimos veinte años.  Rubalcaba ha sido un elemento importantísimo en la oposición y mucho más importante aún en el poder. Rubalcaba ha tenido fama de pérfido y de listísimo, y es una fama que posiblemente él mismo haya cultivado con muy buen aprovechamiento. Además, Rubalcaba, de cerca, ha sabido mostrarse simpático, con el mérito añadido de dar siempre la impresión de que sabía mucho más de lo que decía, y de que tenía siempre algún tipo de información muy sensible que podía dar la vuelta a cualquier situación (nunca se sabía si esto era cierto, porque a él le interesaba toda esta presunción). Rubalcaba, en conclusión, ha sido un esbirro y un lugarteniente de dimensiones colosales, odiado por unos, admirado por otros y temido por todos.

Pero, en un momento dado, cogen a Rubalcaba y le ponen de líder. Rubalcaba es un fontanero de grandísimo talento, pero probablemente le faltan atractivo y cercanía. Se me dirá con razón que no se puede hablar de atractivo o cercanía cuando enfrente tiene a un líder de madera como Rajoy, pero es que Rajoy, pese a su imagen desangelada y apática, probablemente cae mejor que Rubalcaba porque la gente se puede imaginar a Rajoy jugando al tute en Pontevedra, o fumándose un puro mientras lee el Marca, y en cambio a Rubalcaba nadie se lo imagina haciendo otra cosa que no sea conspirar, maquinar y enredar.

Pero es que además Rubalcaba es elegido para sustituir a Zapatero y tiene que llevar consigo la mochila tremenda de esas legislaturas zapateriles, muy malas entonces y peores si se miran hoy (legislaturas en las que Rubalcaba fue un elemento capital). Por tanto, Rubalcaba se presenta en 2011 y pierde con gran estrépito. Y durante el año 2012 vemos cómo la situación económica se deteriora a lo grande, y cómo el PP se desgasta de forma vertiginosa, y, pese a todo esto, el PSOE no solamente no sube sino que se hunde todavía más, llegando al punto más alto de patetismo durante la última campaña gallega, en la que Rubalcaba hace unos mitines en auditorios de muy reducida dimensión y ni siquiera llena el aforo, y que concluye con el fracaso electoral ya sabido y conocido. En este proceso, Rubalcaba ha perdido la capa de maquiavelismo oscuro y se transformado en un líder sin ningún vigor ni capacidad para enderezar esta situación.

¿Qué hacer con Rubalcaba? No diré yo esa cursilada de que “es necesario recuperar a un PSOE fuerte por el bien de la democracia”; supongo que si el PSOE se hunde y desaparece, algún otro partido ocupará su lugar. Lo que sí parece necesario es sustituir al líder del partido y a los que le rodean (Elena Valenciano, Soraya, Valeriano, y demás, una cuadra de la que no hemos hablado y que pone la piel de gallina). Luego está la reforma general de la ideología, una ideología que como casi todas ha quedado arrasada por el déficit y por la deuda; pero se entiende que hay gente en el partido lo suficientemente viva como para poder recobrar el atractivo publicitario y electoral sin tocar una sola coma del ideario programático socialista, tan desfasado. La clave es no mencionar el programa y hablar de otra cosa.

¿Y Rubalcaba? Volverá. Cuando Felipe González fue sustituido por Aznar, Pérez Rubalcaba fue amortizado, y permaneció en las tinieblas durante ocho años, para luego regresar gloriosamente durante la memorable jornada de reflexión de las elecciones del 15 de mayo de 2004. Por eso, pensamos que Rubalcaba enredará durante un tiempo en lugares que no queremos visitar y que saldrá a flote de nuevo cuando haya posibilidades de volver al poder.

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Publicado por

Pedro Gumuzio

Escritor. Coautor del libro "Tambor, el mundo según Gonzalo Artiach" (Plataforma Editorial, 2010) y autor de la novela "La herramienta comercial" (Ed. Top Performers, 2011)

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