El Dean Martin español

En estos momentos hay varios asuntos de actualidad, todos importantísimos; sin embargo, como en este blog somos personas altamente superficiales, hoy nos gustaría hablar de Bertín Osborne. Este cantante está teniendo un éxito arrasador con un programa de entrevistas en el que Bertín come y charla con algunos personajes muy conocidos. El programa se titula En Tu Casa o en La Mía, y hay que reconocer que con ese nombre está explicada la mecánica del show. Se supone que la idea es captar lo que los más cursis definen como el lado humano de los personajes entrevistados, lo cual quiere decir que se trata de que el personaje hable en confianza y, si hay suerte, baje la guardia y diga cosas extemporáneas, entrañables o rocambolescas. La verdad es que este programa no es una entrevista, sino que es más bien una conversación en la que a veces el entrevistador habla más que el entrevistado. Porque lo que da alguna personalidad al programa es la figura de Bertín Osborne.

Y al contemplar la trayectoria profesional de Bertín Osborne, uno tiende a asociarlo con otro entertainer histórico del mundo del espectáculo estadounidense, Dean Martin. Como algunos de nuestros lectores sabrán, Dean Martin (nacido Dino Crocetti en Ohio en 1917) fue un cantante, actor y showman norteamericano cuya carrera se expandió durante cinco décadas, primero en colaboración con Jerry Lewis y después asociado a Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. y el Rat Pack, grupo de profesionales del espectáculo que reinó en Hollywood y Las Vegas durante muchos años. Aunque destacó en todos los terrenos (incluso en papeles trágicos en el cine), Dean Martin empezó como cantante o crooner de salas de fiestas, y enseguida se vio que tenía un don para la comedia, don que fue decantando y estilizando a lo largo de los años hasta el momento culminante de su carrera, que llegó en 1965, año en el que la cadena televisiva NBC le ofreció presentar un programa semanal de variedades que se llamó lógicamente El Show de Dean Martin (se dice que Martin no quería presentar este programa y, para rechazarlo educadamente, pidió una salario desorbitado, y sorprendentemente la cadena se lo pagó). Este show estuvo en antena bajo distintos formatos durante veinte años y tuvo el éxito que cabe imaginar en un programa tan longevo. Cuando empezó a emitirse el Dean Martin Show, Dean Martin había llegado a una estilización sublime de su personalidad cómica, que era la de un galán medio borracho, quintaesencia del cool y del encanto personal, que podía decir casi cualquier barbaridad a las mujeres sin que ninguna se ofendiera y que era capaz de reírse de sí mismo tantas veces como fuera preciso: es evidente que aquella personalidad se salía de los estrechos parámetros actuales de corrección política, y que en la televisión actual los censores del melindrismo esterilizado y pasteurizado habrían conseguido expulsar a Dino de la parrilla. En su programa, Dean Martin cantaba olvidándose de las letras de las canciones, protagonizaba sketches cómicos con grandes figuras de la escena y en todo momento se le veía leyendo mal los cartelones de los diálogos e improvisando respuestas absurdas, metiendo morcillas y dando muestras de embriaguez plácida; el público estaba enamorado de Dean Martin y encontraba fascinante cualquiera de sus lapsus o salidas de tono. En realidad, Dean Martin estaba haciendo una especie de experimento metatelevisivo de una categoría impresionante porque, según todos los testimonios de los que disponemos, este hombre no estaba nunca borracho cuando trabajaba y realmente estaba representando un papel, pero representándolo con una precisión escalofriante. Si quieren ver lo que es un profesional del entretenimiento, les invito a que busquen material del Dean Martin Show en Youtube, donde encontrarán muchas horas de este programa y verán lo que es bueno.

Y ustedes se preguntarán qué tiene que ver un gigante de la escena del Hollywood clásico con un personaje como Bertín Osborne. Pues, a mi entender, mucho. Bertín Osborne es un aristócrata jerezano que empezó como cantante ligero y que, con el paso del tiempo, empezó a mostrar públicamente una personalidad singular: mujeriego total, amigo del trago largo y corto, bon vivant, rotundamente simpático y con el suficiente don de gentes como para saber seducir a mujeres, hombres y a cualquiera que se le pusiera delante. Cuando las televisiones tuvieron noticia de este cóctel, echaron mano de Bertín y desde hace veinticinco años le tenemos intermitentemente en antena hasta nuestros días, que son los días de En Tu Casa o En La Mía, del éxito total de audiencia y del perfilado rotundo de las características de Bertín. Bertín ha sintetizado la majeza y la cercanía de su personaje y ahora además descubrimos que es un hombre muy listo y que hace que sus invitados estén a gusto. Porque se dirá que Dean Martin y Bertín Osborne son dos personajes insustanciales, pero he aquí a dos hombres dotados de una inteligencia natural y de un olfato para la seducción que no pueden discutirse.

Creemos que Bertín ha encontrado su sitio; la audiencia de su programa es mayúscula independientemente de cuál sea el invitado que trae cada semana, con lo que hasta una persona de entendederas reducidas verá que la clave del éxito de En Tu Casa o En La Mía es solamente Bertín, el personaje televisivo Bertín Osborne. Nosotros sospechamos que Bertín estará ahí todo el tiempo que quiera, lo cual es otro rasgo que comparte con Dean Martin: ambos han aparentado dejadez y flojera pero estamos ante dos currantes del show business. Dean Martin decidió espaciar y reducir sus apariciones televisivas cuando estaba en la cresta de la ola y solamente porque ya tenía 65 años y quería jugar a golf y disfrutar de la vida (más si cabe); hay indicios para pensar que Bertín podría también abandonar su éxito si él lo cree conveniente.

Bertín y Dino han fraguado sus personajes definitivos a una edad madura y tienen una conexión inequívoca con el público. La comparación entre ambos quizá no esté tan mal traída.

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Publicado por

Pedro Gumuzio

Escritor. Coautor del libro "Tambor, el mundo según Gonzalo Artiach" (Plataforma Editorial, 2010) y autor de la novela "La herramienta comercial" (Ed. Top Performers, 2011)

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