Las series infantiles (y VI): Peppa Pig

Concluimos este monográfico dedicado a la programación televisiva infantil con el análisis de una serie británica de dibujos animados titulada Peppa Pig. Este programa cuenta las peripecias de una cerdita, Peppa, y de su familia (sus padres y su hermano pequeño George). Peppa se relaciona además con sus amigos y compañeros del cole, otros animales antropomórficos como Suzy Sheep (una oveja), Danny Dog (perro), Rebecca Rabitt (conejo), etc.

El aspecto puramente estético de Peppa Pig parece poco trabajado, y los personajes son planos, sin volumen, como incrustados al escenario, pero resulta que la gestualidad que poseen es precisa, y con una economía de recursos palpable se obtienen resultados expresivos verdaderamente admirables. Este diseño teóricamente simplón es sin embargo un imán para la atención del telespectador infantil de cualquier edad, y en especial los niños de menos de dos años lo contemplan en auténtico trance. El ritmo y el tono de la serie es suave sin ser aburrido y es discreto sin provocar el sopor.

El esquema argumental de esta serie es similar al de otra de la que ya hemos hablado, Caillou: en ambas se trata de contar el día a día de un niño de cuatro años. Por fortuna para el espectador de Peppa Pig, las similitudes acaban ahí: todo lo que Caillou tiene de tétrico es en Peppa Pig alegre y sencillo. Si en Caillou hay un entorno de opresión y de fatalidad, en Peppa Pig hay comprensión y entretenimiento. Peppa y sus amigos reaccionan ante los acontecimientos con una naturalidad positiva, jovial, y cualquier padre puede reconocer a sus hijos cuando ve las cosas que dicen o hacen estos animales. Concretamente, el hermano pequeño de Peppa, George Pig, que es un cerdito que tiene unos dos años de edad, es un prodigio admirable de animación, y se comporta con perfecta humanidad: George se asusta y llora cuando se asustaría cualquier niño de esa edad, y se ríe en los mismos momentos en los que lo haría un niño de dos años (los que tenemos hijos de esa edad sabemos de lo que hablamos). Pero esta precisión es común a todos los personajes de la serie: los padres de Peppa tienen las mismas apetencias y debilidades que tenemos todos aquellos que nos hemos visto involucrados en la complicadísima crianza de nuestros hijos. Por ello, y en el plano puramente humano, los creadores de esta serie demuestran un sentido común y un conocimiento del espíritu infantil verdaderamente extraordinarios, y hay un porcentaje altísimo de los diálogos de este programa que está extraído de la realidad más directa.

Y, además de todo esto, resulta que Peppa Pig es una serie muy divertida. Los niños entienden lo que pasa, se identifican con las situaciones creadas y se ríen con frecuencia; en resumidas cuentas, he aquí un programa de televisión que no considera a los niños como unos tarados y que les ofrece historias que tienen una enorme relación con la vida que estos niños conocen. Podríamos decir que viendo esta serie los niños lo pasan bomba porque comprenden las situaciones cómicas, mientras que los padres nos reímos porque nuestros hijos se comportan de la misma forma que los animales infantiles que aparecen en Peppa Pig

Por todo ello, consideramos que Peppa Pig es un triunfo total de observación y de gracia, desarrollado con la simplicidad aparente de todas las cosas que en realidad no son sencillas. Sin ánimo de comparar, y salvando las distancias, Peppa Pig transmite la sensación de que hacer una serie es facilísimo, la misma sensación que tenemos cuando oímos a Frank Sinatra cantando You Make Me Feel So Young, y cantándola literalmente con las manos en los bolsillos. Pero evidentemente todo esto no tiene nada de fácil. Además, Peppa Pig alcanza el logro básico de mantener a los niños perfectamente narcotizados durante su emisión. Poco más se puede pedir.

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6 pensamientos en “Las series infantiles (y VI): Peppa Pig

  1. No estoy en absoluto de acuerdo con este comentario. Pepa Pig es una serie de niños mal educados que se ríen por tonterías tirándose al suelo como lo que son: cerdos, mienten a sus padres, tratan de engañarlos, son desobedientes eso les mostramos en la televisión???? hay que hacer eso?? tan bien están esas conductas que encima se les dedica una serie???…. Los niños mas mayores de 2 años ven a George y empiezan a comportarse como el. Yo no me identifico en absoluto con papa y mama Pig, vamos, es lo que me faltaba!!! y a mi que mi hijo se mantenga perfectamente “narcotizado” me horroriza. Yo NO le pongo a mi hijo dibujos para que se calle la boca y se idiotice delante del sofá, si no para disfrutar un buen rato y normalmente nosotros, sus padres con el. Caillou tiene un trasfondo, a mi desde luego no me parece en absoluto tétrica, ni opresora, simplemente se presentan situaciones de la vida real!!!, esas si que lo son, no las que aparecen en casa de los dichosos cerditos, que salen si o si a pisar charcos a pesar de que su madre se lo ha prohibido terminantemente……. A mi antes de sentarme con mi hijo a verlo, si que me daba grima, pero Caillou es un niño normal que va a una guardería normal y en cada capitulo hay una enseñanza que ojala se les metiera en la cabeza a nuestros hijos para que fueran mas educados y no tan “estúpidos” como lo es Pepa Pig en muchos momentos. Pero claro cuando se presenta una enfermedad en un capitulo, hay que estar ahi viendole con ellos para poder explicárselo….. no enchufarles la tele y ala que se las apañen, no realmente para eso Pepa Pig está genial…. muy bien ,si que “le den al niño” que total asi no hace preguntas dificiles de contestar…. me gustaría saber cual es la enseñanza de cada capitulo de Pepa Pig…. aun no lo he encontrado… y no sera por falta de “visión” de capítulos.

    • Estimada Raquel:
      Agradezco muchísimo su colaboración. Reconforta que haya por aquí lectores tan bien ponderados y juiciosos como usted. En este blog estamos intentando describir las cosas de la manera en la que uno las ve, y que la descripción de estas cosas se ajuste a esa visión. En este sentido, lo que yo observo es que Peppa Pig describe con una fidelidad considerable la mentalidad infantil real, no la ideal. Los niños de verdad son como George y Peppa, y George y Peppa son como los niños de verdad. Los niños reales no hacen ni caso a sus pades, y se ríen de ellos. Y a los padres se nos van de las manos nuestros hijos continuamente (la verdad es que George y Peppa tampoco se comportan tan mal, dicho sea de paso, salvo quizá en relación con los charcos; no obstante, hay que recordar que son cerdos). En cambio, creo que los personajes de Caillou son de cartón piedra, perfectamente falsos. En este sentido, creo que una serie comprende la realidad del comportamiento humano y la otra no. Y si Caillou es una buena serie porque enseña a los hijos lo que es la vida y los sinsabores que ésta comprende, entonces podríamos ponerles también Million Dollar Baby, de Clint Eastwood. Es más divertida que Caillou.
      Y creo que el hechod e que una serie sea o no educativa parece un rasgo secundario; los dibujos animados de todas las épocas han sido siempre un escaparate de barbarie y de aberración: recordemos los cortos de la Warner protagonizados por Bugs Bunny o el Correcaminos, o los dibujos animados de Tom y Jerry en los años cuarenta (llenos de violencia explícita y de deshumanización). Dibujos divertidísimos, por cierto. Los adultos de hoy hemos visto esos dibujos animados cuando éramos niños y aquí estamos, más o menos en nuestro sitio. Hemos ido tirando por la vida como buenamente se ha podido, y el daño causado por esa violencia dibujada ha sido más o menos reducido.
      Independientemente de que usted utilice la televisión como un instrumento educativo positivo y familiar (cosa que merece el mayor de los aplausos), hay que decir que la mayor parte de los padres enchufa la tele a los niños para poder coger un poco de aire de vez en cuando. Es una realidad patética, pero creo que indiscutible. Hay pocos padres que pongan la tele para que los niños aprendan o para que la armonía familiar se consolide; si los niños aprenden viendo la tele, mejor que mejor, pero en general se trata de que estén viendo la tele un rato y, así, se mantengan durante ese mismo rato sin realizar sus actividades destructivas. La dinámica demencial que tiene la paternidad de hoy nos conduce a eso.
      Este fenómeno nos ubica a todos muy lejos de lo que sería aconsejable, pero ocurre. Y si no es el caso de usted, le doy mi enhorabuena y le animo a que siga por ese camino.
      Muchísimas gracias por su comentario.

      • Por partes…. Los niños de verdad son como Pepa y George??? y Pepa y George son como los niños de verdad??? pero son o no son cerdos??? no estoy deacuerdo… mi hijo no tiene absolutamente nada que ver con estos dos dibujos… excepto el día que le permito verles (o que se les ponen en el colegio que ya me parece…. el sumun!!!….) que suele hacer las mismas idioteces de los dibujos….. y considero que mi hijo es completamente normal, se pilla sus berrinches, me contesta…. pero no se vamos a premiar dejandoles ver dibujos que lo fomentan!!
        Mi hijo por regla general no se ríe de mi, y si lo hace se la carga… la profesora de Pepa, le enchufa a Papa Pig un sofa asqueroso y le cobra un pastizal por ello engañandole a la cara!!!y Papa pig demuestra ser un idiota redomado no dandose cuenta de ello, le aseguro que mi marido se daría cuenta… mi hijo con 4 años sabe perfectamente que eso es un engaño.
        Sabe cuando me empece yo a preocupar??? cuando mi hijo actuaba mal y me decía que “es que eso lo hacia Pepa Pig”…
        En cambio a mi me han servido muchísimo por ejemplo capítulos donde Caillou se lleva mal con su hermana, o con sus amigos, o incluso con la profe de la guardería… tienen un trasfondo, se les pueden explicar cosas!!! Pero claro yo No me he criado con Barbie, me he criado con David el Gnomo, con La Abeja Maya, con Barrio Sésamo, on canciones de Parchis, con Felix Rodriguez de la Fuente…. No pasa nada por ver Pepa, ni por ver El Correcaminos, lo de Million Dollar Baby si me parece excesivo y es hacer demagogia compararlo. Y si se considera “falso” un niño al que se le riñe y se le hace pensar… sera mejor ver al abuelo de Pepa compitiendo con otro abuelo en un barco???? Que no digo que haya capítulos muy divertidos, pero no aportan nada como para darles el bombo que se les da…
        Lo que es muy triste lamentablemente es buscar esos dibujos que “atonten” y “narcoticen” para quitarse de encima al niño un rato… yo también lo hago, claro que si pero anda que no hay pelis de Pixar, o de Disney para tener una tarde tranquila mientras los niños se apijotan delante de la tele…. Pero por esa regla de tres yo llevo a mi hijo al cole para que le enseñen, no para que me le entretengan, que me viene bien igualmente mientras trabajo o me voy a la peluqueria…. pero prefiero llevarle a extraescolares de Ingles, en vez de a boxeo, porque se trata de buscar y encontrar lo mejor para ellos, aunque estoy segura de que a cualquier niño le va a gustar mas pegarse con otro con unos guantes, por eso mi “lucha personal” contra esta serie, porque creo que hay opciones muy buenas que no se llevan el reconocimiento.

  2. Estimada Raquel:
    Convengo con usted en que es mejor educar que atontar. Evidentemente, la fuerza formativa de Peppa Pig es limitada, pero a mí me parece que la mayor parte de los seres humanos reacciona ante las cosas de la vida igual que lo hacen los personajes de esta serie, cosa que puede ser una desgracia, desde luego, y que, por lo que se ve, a usted le molesta muchísimo. En todo caso, no veo por ningún sitio tanta peligrosidad educativa en Peppa Pig; Peppa y George son como niños pero siendo cerdos, y eso hay que decírselo a nuestros hijos cada vez que quieran ponerse a saltar en los charcos. En todo caso, hay alternativas a Peppa.
    Pero repito que el mundo es como aparece en Peppa Pig, así de simple y de lerdo, porque funcionar como se funciona en Caillou, con ese panorama de fatalidad tan rígido, es dificilísimo y además es deprimente. Según yo lo veo, la clave está en que Caillou parece una serie pensada para niños de mayor edad, a los que, sin embargo, esta serie, con su falta de ritmo y de humor, les parecerá absolutamente somnífera. Y es bueno que los programas eduquen, pero lamentablemente es imprescindible que entretengan, por encima de todo, porque si no el niño no los ve, se aburre.
    Muchas gracias por sus comentarios y un saludo

  3. tengo 2 niños y un día comenzaron a ver esta serie, me gusta saber que ven mis hijos así que me senté y vi un capitulo con ellos, la verdad me pareció un poco tonta, los cerditos prácticamente llamaban tonto y gordo a su padre… (creí que era mi imaginación y que yo lo había tomado en ese sentido)
    me atreví a ver otro capitulo para corroborar eso… para ser sincera, me pareció que había mucha discriminación y bullyng contra el papa por obeso…y en ese capitulo la mama le regalaba una caja a peppa para guardar “secretos”… vamos, que secreto debería de tener un niño pequeño????
    creo que no fomenta el respeto,la individualidad y la comunicación en la familia…

    • Estimada Montserrat:
      Estoy parcialmente de acuerdo con usted. Esta serie no fomenta de manera explícita ninguna de esas cosas, aunque lo importante es, creo yo, que tampoco las desacredita. A mí me parece una gran serie porque es la más fiel a la realidad infantil. Los niños de cuatro años tienden a llamar “gordo” a su padre y están deseando guardar secretos.
      Gracias por su colaboración y un saludo

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